Las sustancias farmacológicas, químicos y drogas que pueden ser utilizados para elaborar otras drogas se catalogan en cinco clasificaciones.  Las clasificaciones se determinan por el potencial de la droga para el abuso y la adicción y su uso medicinal válido.  Las sustancias más serias son de Clasificación I y las que presentan el menor daño posible se catalogan como Clasificación V.

Ley de Sustancias Controladas (CSA)

La ley de Sustancias Controladas (CSA, por sus siglas en inglés) fue promulgada durante la presidencia de Richard Nixon con el intento de lograr un recurso único de legislación de drogas en el país.  La elaboración y distribución de sustancias controladas se regula bajo esta ley y se ejecuta por medio de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

De acuerdo a esta ley, los individuos y entidades que importan, exportan, elaboran y distribuyen drogas deben registrarse y acatar las reglamentaciones de la legislación.  Los requisitos incluyen mantener un registro del inventario y las transacciones, y cumplir con las normas de almacenamiento estipuladas para las drogas procesadas.

Asimismo, la legislación introdujo la clasificación de fármacos, químicos y drogas con el propósito de simplificar a la legislatura el proceso de promulgación y reforma de los estatutos delictivos.

Clasificación I

Las drogas u otras sustancias de Clasificación I son las que presentan los mayores riesgos de abuso y adicción, y por lo tanto las más nocivas.  Las sustancias en esta categoría no tienen un uso medicinal válido.  A pesar de que la marihuana ha sido legalizada para propósitos medicinales en algunas jurisdicciones, la marihuana todavía se encuentra catalogada como una sustancia de Clasificación I.  La heroína y la droga comúnmente llamada LSD también son sustancias de Clasificación I.

Clasificación II

Las drogas u otras sustancias de Clasificación II se definen como sustancias peligrosas que pueden conducir a una dependencia síquica o física y presentan un alto riesgo potencial de abuso. Estas sustancias difieren de las sustancias de Clasificación I en que algunas de ellas pueden tener un uso medicinal.  Demerol y Adderall se encuentran entre los fármacos incluidos en esta categoría y son regularmente usados en medicina.  La cocaína es una de las sustancias incluidas en esta clasificación que no tiene uso medicinal.

Clasificación III

Las drogas u otras sustancias de Clasificación III son ampliamente aceptadas para uso medicinal, pero su abuso presenta un riesgo –de nivel bajo a moderado- de dependencia.  Se necesita una receta médica para los fármacos en esta clasificación y existen restricciones en la cantidad de resurtidos de las mismas.  Tylenol con Codeina es un fármaco de Clasificación III.

Clasificación IV

Las drogas u otras sustancias de Clasificación IV tienen un uso medicinal legítimo, pero también un riesgo potencial de abuso, aunque bajo.  Los fármacos en esta clasificación también presentan una baja probabilidad de dependencia síquica o física.  Se necesita una receta médica para todos los fármacos de Clasificación IV, pero los requisitos para su resurtido no son tan estrictos como los de las otras clasificaciones.  Valium y Xanax se encuentran entre las sustancias farmacológicas incluidas en la Clasificación IV.  

Clasificación V

Las drogas u otras sustancias que presentan el menor riesgo de abuso y dependencia, comparadas con otras sustancias catalogadas, se encuentran bajo la Clasificación V.  Las sustancias farmacológicas en esta categoría tienen un uso válido en la medicina moderna y se pueden adquirir con una receta médica o en venta libre.  El mal uso o el abuso de estas sustancias se atribuye típicamente a la dependencia de drogas que son clasificadas como más serias, pero que se crean usando las sustancias de Clasificación V.  Medicinas para la tos que contienen codeína son catalogadas bajo la Clasificación V.